Artículo. “La batalla de Midway (1942), la receta para un desastre”

Artículo. “La batalla de Midway (1942), la receta para un desastre”

La icónica batalla-naval de Midway peleada el 4 de junio de 1942, la que es considerada por muchos como la acción decisiva en el frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

En ella chocaron el Imperio japonés contra los Estados Unidos de Norteamérica; es más, los japoneses esperaban ganar la guerra con esa acción, y para asegurarse que lo lograrían trajeron a la lucha a casi la totalidad de su Marina de Guerra. Ellos efectuaron su ofensiva con 162 barcos de guerra de todos los tipos, desde enormes barcos de gran calado hasta pequeños submarinos y de todos ellos los principales eran once acorazados y ocho portaaviones, alrededor de los cuales se construyeron sus grupos de batalla.

El arquitecto de la ofensiva fue el almirante Isoruko Yamamoto, quien esperaba sumir a los norteamericanos en un estado de caos usando un plan complejo, así, primero, a nivel estratégico, dividió a toda su masa de barcos en dos grandes grupos que atacarían de forma sucesiva dos puntos en el perímetro norteamericano.

El primer grupo en entrar en contacto atacaría la cadena de islas Aleutianas, en el Pacífico Norte. A éste le otorgó cuatro acorazados y dos portaaviones medianos, y con el daño y el desembarco de tropas que efectuaría en ese territorio esperaba que los norteamericanos enviaran en esa dirección al grueso de la Flota del Pacífico. Un par de días más tarde atacaría al verdadero objetivo, el atolón de Midway, en el Pacífico Central, y contra esa localidad envió al grueso de sus recursos, incluyendo a siete acorazados, cuatro grandes portaaviones de flota y dos pequeños portaaviones ligeros, todos apoyados por decenas de cruceros, destructores y submarinos.

La fuerza enviada contra Midway era sustancial; sin embargo esos barcos no convergerían sobre la isla en un solo grupo, y en su plan de acción Yamamoto también dividió a esos barcos en dos flotas: una de invasión y la otra de batalla.

En su plan la flota de invasión de Midway sería la primera en entrar a la zona de búsqueda de los aviones de reconocimiento del atolón, y arribaría a esa zona desde el suroeste. En los barcos de transporte de ese grupo se traía a la infantería que efectuaría el asalto anfibio y por su importancia esos transportes eran protegidos por dos acorazados y un portaaviones ligero. La flota de invasión entró a la zona el día indicado, y ese día fue el 3 de junio, un día antes que lo hiciera la flota de batalla. Sería otra carnada y ésta tenía que atraer la atención de los defensores del atolón hacia el sur. Y así sucedió, el día previo a la monumental batalla, el 3 de junio, los aviones de reconocimiento norteamericanos hallaron a la flota de invasión y contra ella enviaron a sus bombarderos de largo alcance. Los que no causaron daño alguno.

Al día siguiente se peleó la famosa batalla, y arribó desde el noroeste la flota de batalla japonesa con cinco acorazados y cinco portaaviones, y en éste día tenían que acabar con toda la aviación norteamericana de Midway. Sin embargo incluso esa flota arribó a la lucha dividida en dos grupos: una vanguardia y un núcleo.

Al frente de esa agrupación estaba la vanguardia, la que tenía cuatro grandes portaaviones, el Akagi, Kaga, Hiryu y Soryu, acompañados estos por dos acorazados y catorce escoltas de menor tamaño, y en esa agrupación de veinte barcos tenían a 261 aeronaves de combate, con los que esperaban aniquilar al par de docenas de aviones que esperaban encontrar en la isla. Y quinientos kilómetros más atrás estaba el núcleo, con tres poderosos acorazados y un diminuto portaaviones de escolta, apoyados estos por una decena de barcos de menor calado.

He de recalcarlo, la vanguardia estaba a quinientos kilómetros delante del núcleo. La distancia entre esos dos grupos de la flota de batalla era enorme. Y no era ningún error. El despliegue seguía los lineamientos de la doctrina táctica de la época, en la cual el núcleo, y sus acorazados, era la formación más importante, y esos barcos tenían que hallarse muy atrás de la vanguardia, protegidos contra cualquier sorpresa, y solo cuando acorazados enemigos fueran hallados tomarían la delantera para pelear en un tradicional duelo de artillería.

Para resumir el plan de toda la ofensiva. Primero, a nivel estratégico, el comandante japonés había dividido a su enorme flota en dos grandes grupos que atacarían dos puntos muy lejanos entre sí del perímetro defensivo norteamericano, esperando que la primera reacción del enemigo fuera enviar en esa dirección a todos sus barcos. Un par de días más tarde se efectuaría el ataque principal contra el atolón de Midway, pero para ejecutar ese ataque también dividió a su fuerza en dos flotas, para que primero el enemigo dirigiera su atención hacia el suroeste, mientras que el día del ataque principal usaría la aviación de sus cuatro grandes portaaviones para dar el golpe decisivo contra los defensores.

Yamamoto estaba actuando dentro de los parámetros de la doctrina naval de la época y su plan, que tenía como objetivo sembrar el caos entre sus enemigos, tenía lógica, esperando que los norteamericanos corrieran de un punto a otro para intentar defenderse tan pronto como supieran que estaban bajo ataque.

Sí, del otro lado del cuadrilátero estaban los norteamericanos. Pero estos, gracias a su servicio de inteligencia, ya sabían desde varias semanas antes que se acercaba una ofensiva, y que el verdadero objetivo de la misma era Midway y que el ataque contra las Aleutianas solo sería un señuelo.

Los recursos de estos eran limitados, en su Flota del Pacífico solo tenían algunas docenas de barcos de guerra y, pese a que el comandante norteamericano envió algunos barcos y algunos escuadrones de aviación para enfrentar el ataque señuelo, el grueso de sus barcos fue enviado a un punto al noreste de Midway para ya encontrarse en una posición desde la cual intervendrían en la lucha el día que el atolón sufriera el esperado ataque aéreo, además reforzó las defensas de la localidad con todos los aviones que podían manejar las escasas instalaciones de esas islas.

Y así, el día de la batalla, el 4 de junio de 1942, los norteamericanos ya tenían al noreste de Midway un total de 26 barcos de guerra divididos en dos vanguardias que operaban muy cerca una de la otra, teniendo en ellas tres portaaviones de flota, el Hornet, Yorktown y Enterprise los que tenían en sus hangares a 233 aviones de combate que ese día se unieron a los 83 de Midway; así concentraron a 316 contra los 261 aviones de combate de la vanguardia japonesa, y la derrotaron hundiéndole a sus cuatro portaaviones.

Entonces, tras la pérdida de esos barcos, Yamamoto ordenó una retirada general. La batalla terminó con una humillante derrota y la ofensiva tuvo que ser cancelada.

Con el beneficio de la retrospección observamos que el plan del japonés estaba errado: Todo por la enorme división de los recursos que había efectuado, porque todas las flotas y todos los grupos estaban demasiado lejos unos de los otros y no podían apoyarse entre sí. , y de sus 162 barcos solo tuvo en la batalla de Midway a veinte enfrentando a veintiséis de la Flota del Pacífico Norteamericana.

He de recalcar que su plan no carecía de lógica, a nivel estratégico sus señuelos y ataques desde distintas direcciones podrían haber resultado, pero solo habrían resultado de haber tenido el elemento sorpresa de su lado. Además, a nivel táctico, erróneamente se aferró a una doctrina que ya era obsoleta y de acuerdo a esa doctrina obsoleta erróneamente dividió a su flota de batalla entre una vanguardia y un núcleo, en vez de haber traído a todos esos barcos en una sola masa, o en vez de colocar a los acorazados al frente y los portaaviones atrás, para que los primeros absorbieran los ataques de la aviación enemiga. Desafortunadamente para él, el almirante aún no había aprendido que los portaaviones ya eran los principales barcos de guerra, como lo demostraron los norteamericanos, quienes no trajeron a la importante lucha a un solo acorazado.

Bueno, éste ha sido un diminuto resumen de mi quinto libro de la serie Combate-Naval en el que explico las características de los barcos, aviones, armas, tácticas y el desarrollo de los acontecimientos previos a la guerra y durante los primeros seis meses de combate en el frente del Pacífico que llevaron a la batalla de Midway, y entre otros detalles de esa batalla explico como los norteamericanos estuvieron muy, pero muy cerca de perderla, porque estos también se aferraron a una doctrina obsoleta en el manejo de los aviones de combate de sus portaaviones, y por ello casi fueron derrotados.

Durante esa batalla los errores se apilaron unos sobre los otros, y solo fue el bando que cometió la menor cantidad de ellos el que triunfó. Así de simple.


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Atentamente,
Victor Aguilar-Chang

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