Artículo. “El arribo de los barcos blindados a las marinas de guerra occidentales (1855)”

Artículo. “El arribo de los barcos blindados a las marinas de guerra occidentales (1855)”

Hola, en ésta ocasión analizaremos la evolución que experimentaron los barcos de guerra en la segunda mitad del siglo XIX, por siglos previo a ese momento los barcos habían sido de madera e impulsados por la fuerza del viento, pero todo estaba a punto de cambiar, porque en ese siglo arribaron a las marinas de guerra del mundo los barcos protegidos por el blindaje metálico.

Ya para el primer cuarto del siglo XIX en Occidente se estaban comenzando a disfrutar los grandes avances de la Primera Revolución Industrial; y uno de los grandes artefactos que lo cambiaron todo fue el motor de vapor. Entre los barcos los primeros en recibirlo fueron los mercantes, y en 1819 el SS Savannah tiene la distinción de haber sido el primero en cruzar el Atlántico usando la fuerza de un motor de vapor y la fuerza del viento. Ese fue un momento trascendental en la historia del transporte, pero también he de recalcarlo, en esa primera ocasión ese barco usó alternativamente su motor y la fuerza del viento, porque los primeros motores eran poco confiables, además, en sus etapas iniciales los motores de vapor solo fueron instalados en barcos mercantes, porque la energía generada era transmitida a enormes ruedas instaladas fuera de la línea de flotación, y estas eran extremadamente vulnerables al fuego de la artillería.

Pero entonces aconteció el gran cambio, cuando aparecieron las hélices instaladas bajo la línea de flotación, y este aditamento llevó al primer gran paso en la modernización de las marinas de guerra. Ya para la década de 1830 los británicos comenzaron a instalar motores en sus naves, y como un ejemplo se alza el HMS Duke of Wellington, el que años atrás había nacido como un barco de línea de tres cubiertas hecho de madera y que inicialmente había sido impulsado por la fuerza del viento, pero ahora a éste y a otros barcos se le instaló el motor de vapor con la hélice bajo la línea de flotación.

Los años pasaron y más y más de los antiguos barcos de madera, desde grandes barcos de línea hasta pequeñas fragatas, recibieron motores de vapor, esa maquinaria mejoraba enormemente su velocidad y capacidad de maniobra; pero paralelamente se experimentó un enorme cambio en la letalidad de las armas de artillería, cuando en la década de 1840 esas armas recibieron un nuevo proyectil explosivo.

El proyectil explosivo no era algo nuevo, sin embargo el método previo de encender su mecha había hecho que fuera muy peligroso usarlos en los barcos. Pero todo comenzó a cambiar en 1822, cuando el general francés Henri Paixhan presentó un nuevo tipo de proyectil cuya mecha se encendía cuando el cañón era disparado, además ese mismo proyectil tenía una primitiva espoleta y, pese a que ambos sistemas eran muy frágiles y no funcionaban todo el tiempo, el nuevo diseño le otorgó a los marineros un proyectil explosivo que podía ser disparado desde un barco, y cuando el proyectil quedaba empotrado y/o detonaba contra el costado o en el interior de un barco de madera, provocaba una enorme cantidad de daño. Así, pocos años después, para la década de 1840, en los polvorines de los barcos franceses y británicos ya se tenía a un 40% de proyectiles explosivos y un 60% de proyectiles sólidos.

Nadie podía negar la letalidad del nuevo proyectil, bueno, cuando funcionaba; pero como siempre los gobiernos tenían que efectuar un balance presupuestario, y por el momento, por el enorme desembolso que se estaba incurriendo al instalar motores de vapor en los antiguos barcos de madera, se tomó la decisión de no instalar blindaje en sus barcos: se esperaba que su mejorada maniobrabilidad y velocidad fueran más que suficientes para sacarlos de un aprieto.

Fue necesario un conflicto para demostrar que el cambio era indispensable. En 1853 estalló la guerra de Crimea entre el Imperio Ruso contra el Imperio Turco. En ese conflicto el objetivo de los rusos era ocupar el estrecho de los Dardanelos para obtener una puerta de entrada permanente hacia el Mediterráneo, y en las primeras etapas del conflicto los ejércitos y los escuadrones navales rusos fueron implacables. Derrotaron una y otra vez a las fuerzas armadas turcas y todo apuntaba a que pronto triunfarían, pero entonces, por la amenaza que se cernía sobre su hegemonía en el Mediterráneo, Francia y Gran Bretaña decidieron intervenir militarmente, y su fuerza de reacción inmediata, sus marinas de guerra, partieron con barcos de todos los tamaños hacia la zona de operaciones, eran tanto barcos híbridos como de velas, y de inmediato éstos barrieron a los barcos rusos de la zona. Entonces arribaron los ejércitos franceses y británicos, que se lanzaron contra la península de Crimea y de inmediato quedaron enzarzados en el asedio de Sebastopol.

Ese asedio comenzó en septiembre de 1854 y como parte de la operación se ordenó un bombardeo naval de la plaza. El 17 de octubre de 1854 un poderoso escuadrón de barcos de velas y barcos híbridos se lanzó contra la fortaleza. A la cabeza iban varios barcos híbridos de gran calado y pronto comenzó el duelo de artillería. Proyectiles sólidos y explosivos fueron disparados por las armas de grueso calibre de ambos bandos y eventualmente los proyectiles rusos comenzaron a desbaratar a las naves aliadas; en poco tiempo tres grandes barcos de línea y una pequeña fragata sufrieron daños sustanciales y dos de los barcos de línea comenzaron a arder. Entonces se ordenó una retirada general. El poderoso escuadrón había sido rechazado todo porque pese a que los proyectiles explosivos no siempre estallaban, los barcos de madera no podían resistir su estallido.

Los primeros en asimilar la amarga lección fueron los franceses quienes de inmediato ordenaron que en sus astilleros se atornillara blindaje a cinco fragatas híbridas. Lo interesante es que optaron por blindar barcos pequeños, desconozco la razón exacta porque lo hicieron, pero puedo asumir que fue una razón presupuestaria, lo interesante es que luego de atornillar pesadas planchas de blindaje sobre los cascos de madera de las fragatas la velocidad de esas naves se redujo a 4 nudos, además, por el escaso espacio interno de esos barcos su armamento se limitaba a 16 piezas de artillería de grueso calibre. Sin lugar a dudas las fragatas blindadas eran pequeñas, sin embargo sobre la madera de sus cascos se atornillaron planchas de metal de 11.5cms de ancho con las que se esperaba que rechazaran el fuego de las armas rusas.

Los meses pasaron y eventualmente tres fragatas blindadas francesas arribaron a la zona y el 17 de octubre de 1855, exactamente a un año de la debacle sufrida ante Sebastopol, esos barcos blindados se hallaron a la cabeza a un escuadrón que se lanzó contra el puerto de Odesa. Las fragatas eran la punta de lanza de la operación y tras ellas estaban los restantes barcos, barcos de madera de gran calado que permanecerían a una distancia prudente proveyendo un fuego de apoyo. De inmediato los artilleros rusos concentraron su fuego contra las pequeñas naves. Los impactos se repitieron; pero no importando el tipo de munición que usaran, los proyectiles explosivos y los proyectiles sólidos simplemente rebotaban o estallaban fuera de las naves. Impunes las fragatas cerraron aún más la distancia. Entonces sus escasas armas ladraron, y sus proyectiles explosivos comenzaron a desbaratar a los defensores. Desesperados, los rusos incrementaron la cadencia de fuego de sus armas; pero su esfuerzo fue estéril. Las naves francesas eran invulnerables. Así, luego de haber sufrido cerca de 200 bajas y tras haber perdido a un número sustancial de sus piezas de artillería, los defensores se rindieron. Los daños en los barcos, mínimos, y solo se reportó un puñado de marineros muertos. Ese fue el desenlace de la última acción naval del conflicto, porque poco tiempo después los rusos firmaron un tratado de paz. Lo más importante es que los barcos blindados habían llegado para quedarse.

Bueno hemos arribado al final de éste artículo. La Revolución Industrial había traído consigo al prodigioso motor de vapor, el cual efectuaría un cambio fundamental en la civilización Occidental, y éste primero mejoró la capacidad de maniobra de los barcos de madera, y luego, gracias a la modesta cantidad de energía que producían, fueron capaces de impulsar a pesados barcos blindados, sin embargo, como una última nota, es necesario señalar que el proceso de blindar a los barcos de madera tardó su tiempo en efectuarse, porque primero las consideraciones presupuestarias obligaron a los gobiernos a centrar sus esfuerzos en comisionar más barcos con mejores motores, y durante esos días solo pocos barcos fueron blindados dado el alto costo de hacerlo, y a la consideración presupuestaria se unieron almirantes chapeados a la antigua quienes no querían dejar de tener en sus marinas de guerra barcos de línea de gran tamaño. Sin embargo más y más fragatas blindadas fueron comisionadas con mejoras sustanciales y eventualmente se alcanzó una conclusión trascendental: el futuro ya estaba allí y había arribado en la forma de las fragatas blindadas. Los barcos de madera de varios niveles sin blindaje, ya solo eran algo del pasado y eventualmente se dejaron de construir.

Bueno, espero que éste artículo les halla gustado.

Atentamente,
Victor Aguilar-Chang

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