Articulo. Una breve historia “El Trirreme, y las soluciones”

Articulo. Una breve historia “El Trirreme, y las soluciones”

La cuna de la historia naval occidental se halla en el mar Mediterráneo, y por siglos el barco que dominó el combate naval en esa región fue la galera, una nave hibrida que combinaba el viento con la fuerza de decenas de remeros. Una nave que tuvo una interesante evolución y ya para el siglo V a.C. existían dos tipos de galeras: el pentecontere y el birreme.

En su versión más común el pentecontere era impulsado por 50 remeros sentados en bancas individuales, 25 en cada costado. Eran barcos rápidos, pero éstos ya habían alcanzado el límite práctico de su diseño y cuando se les intentó aumentar la velocidad, incrementando el número de bancas individuales, fue necesario incrementar su largo. Desafortunadamente así ellos eran tan largos que perdían su capacidad de maniobra. Cincuenta remeros era su número máximo para que fueran galeras de guerra.

Entonces los birremes les sustituyeron. La solución en ellos fue colocar a sus remeros en bancas para dos personas. Así un birreme del largo de un pentecontere podía tener 100 remeros y de esa forma, aun cuando el birreme era más ancho y pesado, sufriendo una mayor resistencia de su proa contra el agua, era tan veloz como el pentecontere y más maniobrable, además, gracias a su mayor peso, cuando su espolón golpeaba a un barco enemigo causaba más daño. Gracias a esas características los birremes dominaron las aguas del Mediterráneo por generaciones.

Pero en el ser humano siempre arde el deseo de la superación. Mejorar es su constante y con el tiempo se buscó la forma de aumentar la velocidad de los birremes instalándoles bancas más largas que pudieran albergar más remeros. Pero esa no era una solución, porque se aumentaba el ancho del barco hasta tal punto que ya no podía avanzar rápidamente. Ni el ancho ni el largo de los birremes podía aumentarse sin que sufriera una disminución sustancial en su velocidad o capacidad de maniobra. Parecía que se había alcanzado un punto muerto insuperable.

¡Pero el ingenio humano es increíble! y eventualmente fue hallada la solución al dilema. El cambio se halló en enfrentar al problema con una visión tridimensional, cuando tradicionalmente solo había sido enfrentado con una mentalidad bidimensional.

Previamente solo se habían considerado el largo y el ancho de las galeras, pero ahora la solución se halló al diseñar hacia arriba. En el nuevo barcos las bancas extras para remeros se instalaron sobre una estructura que se proyectaba sobre los costados, como un balcón, que no tocaba la superficie del agua. De esa forma elegante el casco de la nueva galera continuaba teniendo el ancho y el largo de un birreme, pero gracias a esa estructura que estaba sobre los costados del barco se podía acomodar un 50% más de remeros, llegando a tener hasta 150. Así nació el trirreme. En él se había incrementado la velocidad sin reducir su capacidad de maniobra y sería el nuevo diseño que dominaría la guerra naval mediterránea por varios siglos hasta el arribo de galeras mucho más grandes. Y eventualmente todas ellas serían abandonadas con el arribo de los barcos de velas.

 

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El anterior fue un extracto de mi libro: Combate-Naval 1: Galeras de Guerra. Ya a la venta en Amazon.

Att.
Victor Aguilar-Chang

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