Artículo. “La ofensiva submarina alemana en la PGM”

Artículo. “La ofensiva submarina alemana en la PGM”

Sin lugar a dudas una parte importante de la Segunda Guerra Mundial fue la ofensiva submarina alemana y como en esa enorme operación los submarinistas alemanes causaron una enorme cantidad de daño a las líneas de comunicación aliadas, sin embargo, lo que pocos conocen, es que, treinta años antes, los alemanes también lanzaron una ofensiva similar durante la Primera Guerra Mundial.

La Primera Guerra Mundial fue un enorme “conflicto estratégico”, un conflicto que se extendió por varios años y fue peleado por millones de soldados enfrascados en enormes teatros de operaciones, y esos millones de soldados requerían diaria y mensualmente cientos de toneladas de armamento, municiones, equipo y alimentos. En esencia, quien produjera más material de guerra y tuviera más tropas en el campo tendría las mejores probabilidades de triunfar.

Entonces, porque los enormes ejércitos requerían de cientos de toneladas de suministros mensualmente, para poder ganar la guerra también se podían buscar la forma de cortar los suministros hacia las tropas, y el cortar los suministros incluía estrangular a las industrias que los producían. Pronto los beligerantes en la Primera Guerra Mundial buscaron la forma de evitar que materias primas arribaran a las industrias militares y civiles de sus enemigos. Y como un punto de referencia, al inicio de la guerra Gran Bretaña solo producía en sus islas el 35% de sus alimentos y el resto era importado de ultramar.

Las líneas de comunicación de ultramar se convirtieron en un blanco y en la búsqueda de estrangular a la naciones enemigas es muy conocido el bloqueo naval de la Marina Real Británica sobre el Imperio alemán y el Imperio austro-húngaro (agosto 1914 – noviembre 1918).

En el bloqueo británico sus barcos de guerra detenían a cualquier mercante y sí hallaban en aquel artículos militares o materias primas (incluyendo alimentos) con rumbo a Alemania o Austria-Hungría el cargamento era confiscado inmediatamente. Y el bloqueo fue tan efectivo que para 1916 las líneas de comunicación de Alemania y Austria-Hungría con el resto del mundo ya habían sido cortadas casi por completo. Entonces, en un desesperado esfuerzo por acabar con el bloqueo, la marina de guerra alemana peleó la famosa batalla de Jutlandia (31 de mayo al 01 de junio de 1916); lo interesante es que esa batalla fue un triunfo táctico alemán, pero las bajas británicas fueron mínimas y el bloqueo continuó sin problema alguno.

Las importaciones de ultramar alemanas habían desaparecido casi por completo, pero gracias a la inventiva alemana ellos hallaron numerosos substitutos a los productos importados, así lograron mantener a su industria militar en pie de guerra, sin embargo la industria civil sufrió enormemente y poco a poco la población comenzó a sufrir los efectos de una alimentación inadecuada.

Por los siguientes siete meses luego de Jutlandia los alemanes intentaron por todos los medios atraer a la flota británica a una trampa, y junto a sus grandes barcos de guerra estaba la mayoría de sus submarinos para poder triunfar en la monumental batalla que esperaban pealar, por esa razón solo algunos sumergibles fueron lanzados contra los barcos mercantes enemigos y neutrales y si al detener a un barco mercante descubrían que iba rumbo a Gran Bretaña o Francia cargado con suministros de guerra era hundido inmediatamente, y en otras ocasiones los submarinos efectuaron ataques por sorpresa; sin previo aviso el desafortunado barco mercante atacado sería hundido por algún torpedo.

Durante esos meses pocos barcos mercantes fueron hundidos por los submarinos, pero para enero de 1917 la posición estratégica alemana se estaba deteriorando. Al no tener suficientes recursos tenían que permanecer a la defensiva en el frente Occidental, y en el frente Oriental los alemanes y austrohúngaros se hallaban bajo una enorme presión bajo los ataques masivos rusos, y por si eso fuera poco para enero de 1917 Rumania ya les había declarado la guerra. Por el momento en el frente terrestre Occidental los alemanes tuvieron que permanecer a la defensiva, pero en el frente Oriental reunieron más tropas y se lanzaron contra Rusia y Rumania.

Pero la presión sobre ellos era enorme, en particular por la amarga falta de alimentos en su población civil.

Tenían que hacer algo más, y la opción estaba en el Atlántico. Todos los intentos por traer a los barcos británicos a su destrucción habían fallado, pero existía otra opción. Al inicio de la guerra ellos habían efectuado una ofensiva submarina contra las líneas de comunicación aliadas, sin embargo esa operación había sido abandonada porque la destrucción de barcos mercantes, en particular en ataques sin previo aviso, había antagonizado a otras naciones, en particular no querían que los Estados Unidos entraran en la guerra.

Sin embargo la situación alemana era difícil. Tenían que hacer algo para ganar la guerra, y finalmente, el 31 de enero de 1917, el káiser anunció que sus submarinos iniciarían una campaña sin restricción alguna contra todos los barcos que se hallaran navegando en el Atlántico. Así comenzó la Segunda Ofensiva Submarina alemana (01 de febrero 1917 – noviembre 1918).

Ese mes de enero los alemanes tenían ciento treinta modernos submarinos de largo alcance, barcos capaces de permanecer en alta mar por cuatro o seis semanas, su pieza de artillería de 105mm podía ser usada en superficie para hundir a barcos mercantes, además cada submarino tenía 16 torpedos, y un solo golpe con uno de ellos hundiría a cualquier mercante. Definitivamente, para su tamaño, los sumergibles eran cazadores furtivos de gran letalidad y tan pronto como recibieron sus órdenes se lanzaron como lobos contra las rutas de comunicación aliadas.

Y las pérdidas de mercantes se acumularon con pavorosa velocidad, porque los mercantes tenían la costumbre de viajar solitarios, erróneamente se creía que así estarían más seguros. Pero simplemente se convirtieron en blancos perfectos. En febrero de 1917 los alemanes hundieron 520,000 toneladas de barcos mercantes, y sí un barco mercante promedio de la época desplazaba 5,000 toneladas, en un solo mes hundieron a 104 barcos mercantes; en los siguientes meses la cifra aumentó: marzo 564,0000 toneladas, o 113 barcos, abril 860,000 toneladas o 172 barcos. En tres meses los alemanes hundieron 2,000,000 de toneladas de barcos o 389 barcos.

Y pongamos esa cifra en contexto. Se estima que para la Primera Guerra Mundial Gran Bretaña requería mensualmente de 10,750,000 toneladas de productos y materias primas de ultramar, o el equivalente al arribo de 2,150 barcos a sus puertos; la pérdida de 389 mercantes en tres meses representaba una reducción del 20% del total de barcos disponibles para recibir mercancías de ultramar y en Gran Bretaña los efectos se sintieron de inmediato. Las demandas de la industria de guerra eran enormes, y ahora el gobierno británico fue forzado a iniciar un programa de racionamiento de alimentos reduciendo la venta de azúcar, carne, mantequilla, queso y margarina al sector civil.

Y el efecto también se dejó sentir en el campo militar, porque el petróleo ahora era el combustible para los acorazados y cruceros más modernos de la flota, y también era el combustible de todos sus destructores; en esos tres meses decenas de barcos tanque se fueron a pique y para abril de 1917 a los británicos solo les quedaba el petróleo suficiente para ocho semanas más de consumo al ritmo previo, entonces el petróleo también tuvo que ser racionado en los barcos de guerra.

La situación era delicada, y los alemanes asumieron que de lograr 600,000 toneladas mensuales de hundimientos por seis meses más Gran Bretaña sería derrotada. En mayo las pérdidas aliadas alcanzaron 616,000 toneladas; en junio 696,000 y en julio 555,000.

La presión era enorme. Pero tras seis meses de desastrosas pérdidas los británicos finalmente reaccionaron. En primer lugar buscaron reemplazar las pérdidas de barcos, y peinaron todos los puertos de sus islas colocando a decenas de obsoletos barcos mercantes en servicio activo y también se autorizó un enorme programa de construcción de mercantes, programa que requirió el retorno del frente de 35,000 obreros especializados en la construcción de barcos.

Y de las otras respuestas a la situación la más importante fue el sistema de convoyes. Ese fue el gran cambio. En el mismo mes de julio se organizaron 21 convoyes que llevaron a Gran Bretaña a 354 barcos mercantes y de todos esos barcos solo se perdieron dos (cerca de 1,770,000 toneladas de barcos habían arribado a salvo a las islas británicas).

Esa fue la solución. Pero en el primer mes de operaciones los británicos aun no tenían suficientes unidades ligeras y  no lograron crear suficientes convoyes. Por ello las pérdidas de mercantes permanecieron altas: en septiembre se perdieron 353,000 toneladas, en octubre 466,000, en noviembre 302,000 y en diciembre 414,000.

Eran necesarios más escoltas y los refuerzos ya estaban en camino. El 6 de abril de 1917 el temor alemán se hizo realidad, sus submarinos hundieron a otros mercantes estadounidenses y eso provocó que los Estados Unidos entrara al conflicto y para junio asignó 28 destructores a los convoyes y para diciembre ya había otorgado 79. Las pérdidas continuaron disminuyendo, pero los escoltas nunca fueron suficientes y el sistema de convoyes nunca se implementó del todo, por eso, desde enero de 1918 hasta noviembre de 1918, el promedio mensual de hundimientos permaneció en 240,000 toneladas, sin embargo ese era un promedio tolerable.

El peligro para los aliados ya había pasado. La guerra continúo y en cambio en noviembre de 1918 la agotada Alemania tuvo que rendirse.

Bueno, hemos llegado al final de éste artículo. La Primera Guerra Mundial es un ejemplo de un enorme conflicto-estratégico en el cual los beligerantes requerían de enormes cantidades de bienes importados para mantener sus enormes niveles de producción y para mantener a su población alimentada, y en ese contexto es interesante señalar que aun hoy en día el 80% del transporte de carga a granel se realiza por la vía marítima.

Durante la Primera Guerra Mundial la ofensiva submarina alemana pudo haber sacado a los británicos de la guerra, en particular si el petróleo se les hubiera acabado, sin combustible sus barcos de guerra no habrían podido continuar peleando. Pero los británicos lograron reaccionar y lograron continuar combatiendo, entonces fueron los Estados Centrales los que tuvieron que rendirse, y se rindieron por la combinación de derrotas en combate unidas a la amarga situación de su población. Como ejemplo, con toda su industria dirigida a suplir las necesidades de sus ejércitos la población alemana sufrió enormemente y se cree que 400,000 civiles murieron por malnutrición o por enfermedades directamente relacionadas a la malnutrición.

Entonces es relevante dar una última nota. Para estudiar a las guerras las he dividido en dos categorías. La primera son las guerras relámpago en las que se busca triunfar en el menor tiempo posible, ese es el tipo de guerra que todos los beligerantes intentan pelear, y con fuerzas armadas muy eficientes y preparadas se busca triunfar lo más pronto posible y gastar la menor cantidad de recursos. Ese es el tipo de conflicto al que yo llamo un “conflicto-táctico”, un conflicto donde la calidad del ejército tiene mucha más relevancia que la cantidad de tropas, y es un conflicto que se espera luchar por solo unos cuantos meses; pero si no se materializa la esperada victoria relámpago, y los contendientes deciden continuar con la guerra, entonces se pasa a un “conflicto-estratégico”.

En el conflicto estratégico los beligerantes colocan a todas las industrias de su nación en pie de guerra para así tener un flujo constante de equipo, provisiones y soldados hacia los frentes de batalla. Entonces el conflicto pasa a ser un enorme juego de números y quien mantenga a las industrias de su nación funcionando colocará más equipo y tropas en la lucha, y en ese conflicto la cantidad definitivamente tendrá una mayor relevancia que la calidad.

Así de simple.

 

Espero que éste artículo haya sido de su agrado.
El anterior fue un extracto de mi libro Combate-Naval 4: La Batalla de Jutlandia (1916).

 

Atentamente,
Victor Aguilar-Chang

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